En China y Japón, el Sho dô o arte de la escritura es una tradición que se remota a hace más de 3000 años, y que goza hoy día de un gran respeto. Los estados de ánimo y los sentimientos se expresan mediante toda una gama de matices a la acuarela, con lo que los caracteres se convierten en obras de arte. En Occidente, artistas como Miró o Monet utilizaron la caligrafía china o japonesa en sus obras.
Sanae Sakamoto procede de una familia de calígrafos, y nació y creció en Tokio, Japón. Cuando era niña, ya recibía lecciones de caligrafía de su abuela Hana Sakamoto, una artesana de renombre del período Meiji. Sanae Sakamoto se ha educado según los preceptos budistas. Estudió literatura japonesa y china. Además de su licenciatura universitaria en Tokio, también ha obtenido sendos masters en caligrafía china y japonesa. Vive en Suiza desde 1971, donde enseña como artista independiente en la Escuela de Diseño de Basilea. Desde 1984, ha presentado numerosas exposiciones individuales en Suiza, Japón, Alemania y EE. UU.
En septiembre y octubre de 2000 se celebró en Bürkert, en Ingelfingen, la exposición "Pensamientos pintados: puentes tendidos hacia otros mundos". Catorce banderas de papel y 57 imágenes de formato más pequeño estuvieron colgadas en las salas y los pasillos del vestíbulo del centro de investigación y desarrollo. Además de caracteres y obras de caligrafía, se expusieron cuadros modernos, abstractos y figurativos a la acuarela en tonos delicados, además de collages. El arte de Sanae Sakamoto va más allá de la escritura tradicional. Esta artista siente que el propósito de su vida es despertar el interés y la comprensión hacia su arte y, de este modo, tender un puente entre culturas.

El arte emerge de la meditación contemplativa: Caligrafía y pintura de Sanae Sakamoto.