Esta distinción constituye un honor tanto mayor si se tiene en cuenta que el reconocimiento proviene del máximo organismo, el Ministerio de Medio Ambiente y Tráfico de Baden-Württemberg, y que Bürkert Werke GmbH & Co. es la única firma de la Cámara de comercio e industria del distrito de Heilbronn-Franconia que lo ha recibido.
"La protección medioambiental empieza en la mente", subraya el Consejero Delegado, Gerhard Hettinger. Y, por ello, no resulta sorprendente que Bürkert potencie un concepto medioambiental integral. El Consejero Delegado Gerhard Hettinger y el Prof. Dr. Klaus-Werner Frink, responsable de formación y derecho, afirman con modestia: "Se trata de un proceso sistemático: no estamos haciendo nada espectacular".
Sin embargo, lo que desde hace tiempo es habitual en Bürkert también es merecedor de reconocimiento. "Nuestra empresa ha sido la primera de Alemania en contar con un sistema de gestión integrado que abarca la gestión medioambiental y de la calidad, así como la seguridad en el trabajo", señaló el Subsecretario Dr. Birn durante la ceremonia de entrega de premios en el recinto ferial de Killesberg, en Stuttgart. La protección medioambiental se recoge en un acuerdo de objetivos operativos para los empleados. La empresa implanta estos objetivos en la Agenda 21 local y en el modelo de Hohenlohe, para que la protección medioambiental no se convierta en un tópico vacío de contenido.
Esta empresa familiar de mediano tamaño, cuya sede se encuentra en Ingelfingen, produce instrumentos de medición, control y regulación, así como válvulas.
Los métodos que se incorporan a la innovación de los procesos de producción están orientados a aumentar la capacidad de reciclaje de los productos; por ejemplo, eliminación de la cal en las válvulas mediante un proceso de lavado que consume menos energía, e incluso empleando un revestimiento biodegradable durante el lavado. Bürkert también va un paso por delante en cuestiones energéticas. La demanda de energía sufre grandes fluctuaciones. Según la temperatura exterior, el edificio debe calentarse en invierno o refrigerarse en verano con distinta intensidad y de distinta forma. Una central eléctrica de bloque térmico, especialmente personalizada para Bürkert, reacciona a estas fluctuaciones. En ella, el calor residual procedente del agua de refrigeración de los motores y los gases residuales se transfiere al sistema de calefacción mediante un intercambiador de calor. Pero lo mejor es que este método también proporciona refrigeración en verano: en este caso, el calor residual se suministra a una máquina de refrigeración por absorción, que produce frío y sustituye al bloque de refrigeración del sistema de aire acondicionado del edificio.
Tanto Eberhard Zott, Consejero Delegado de protección medioambiental de Bürkert, como Claudia Ziertz, del servicio especial de la administración del distrito de Künzelsau para la protección y el desarrollo medioambiental, están convencidos de que la empresa va por el camino correcto en términos de política medioambiental. Junto con el alcalde de Ingelfingen, Wolfgang J. Schneider, asistieron, con interés y satisfacción, a la ceremonia de Stuttgart.